Un gran homeópata amigo mí me dijo en cierta ocasión: “la homeopatía es una ciencia curiosa, cuando alguien cree conocerla se plantea sus propias leyes homeopáticas creando una homeopatía diferente que no tiene nada que ver con el pensamiento inicial de la homeopatía…

La visión de este amigo es verdaderamente cierta, esto hace que percibamos a la homeopatía como un caos de información a la que es imposible ponerle orden.

Este concepto caótico ha sido siempre el gran enemigo de esta técnica, pero han sido principalmente por la interpretación que los médicos alópatas han hecho de ella, ya que emplean las sustancias homeopáticas como si fueran medicamentos, y hacer eso es no saber ni entender, ni comprender nada de los principios que sustentan a esta terapia.

Para empezar tengo que decir que se han formado tres conceptos diferentes sobre la homeopatía, los cuales se ha subdividido en un sinfín subconceptos. Si a eso le sumamos las apreciaciones particulares de cada homeópata el resultado es un complejo e incomprensible método terapéutico que cada uno interpreta a su voluntad.

Pero vayamos por partes. Tenemos, como he dicho antes,  tres conceptos o tres formas de interpretar la homeopatía.

La llamada  homeopática unicista, que significa único remedio., la cual se base en encontrar un remedio único para cada paciente, el cual ha de mejorarle todos los síntomas y enfermedades.

Basan sus estudios en las constituciones del paciente y  en la búsqueda del  remedio constitucional. En muchos casos fallan sus tratamientos por no tener en cuenta estados causales o modificaciones del terreno provocados por otro tipo de tratamientos.

Luego existen  los pluricistas, normalmente formado por médicos que desconocen básicamente los principios de la homeopatía y se emperran en utilizar las sustancias como medicamentos similares a los alopáticos. Sostienen que una variedad de síntomas corresponderá a una variedad de medicamentos.

Lo cierto es que pocos de ellos tienen en consideración la interacción de algunos remedios homeopáticos y, lo más que provocan es una paliación de la molestia pero por lo general suelen crean síntomas  pato genésicos de los propios remedios a estos homeópata Haneman los llamo  secta mestiza

Finalmente están los complejistas, aquellos que todavía bajo la influencia de los alquimistas y ahora de los laboratorios farmacéuticas intentan realizar un combinado de medicamentos que mejore la enfermedad del paciente. Es la más apoyada por laboratorios ya que puede crear sustancias  complejas patentarlas y cobrar lo que les de la gana

Son en extremo peligrosos ya que se desconocen básicamente los efectos de estas combinaciones y trasgreden la ley de sustancia única y experimentada de Hanhemann. Las combinaciones no han sido experimentadas en pacientes sanos y no sigue la ley de similitud, ni de dosis mínima. Lo más frecuente es que provoquen más alteraciones a largo plazo que beneficios a corto.

Podemos ver también que existe un enfrentamiento en cuanto a las diluciones prescritas por  cada terapeuta. Los homeópatas más escépticos, que suelen ser médicos reconvertidos buscan diluciones donde se pueda demostrar la existencia de sustancia molecular activa  y suelen utilizar dinamizaciones bajas como la 5 CH o la 6 CH, incluso en un alarde de arrojo llegan a la 15CH.

Otros plantean la homeopatía como una terapia New Age que nos ayuda a experimentar la vibración del mundo en sus más finos matices. Estos homeópatas suelen utilizar diluciones de 200 CH, 60 LM o a ser posible diluciones más altas.

Existen conservadores del primer sistema Hahnemaniano,  los cuales  no se han movido de la 30 CH. Experimentadores que cambian la dilución centesimal por la Korsakobiana, a la cual Hahnemann criticaba por no ser una dilución suficientemente experimentada, y por si esto no  fuera poco ha entrado en el mercado la dilución L.M. que empieza a hacerse un hueco en esta marabunta de diluciones.

La verdad es que no me extraña que la gente  desconfíe de la homeopática. La terapia medica convencional tiene, al menos, un protocolo a seguir, lo cual hace de los médicos unos observadores implacables, regidos sólo por convenciones y aprobaciones de un sistema, pero eso no elude los casos de interacción medicamentosa, de repetición de pruebas o creación de síntomas por intoxicación, y todo ello aparece cuando el médico se rige por unas normas establecidas, menos mal, y si algo le sucede al paciente  responden que ellos han hecho lo correcto según el protocolo establecido en tal convención o según las normas del hospital o del ministerio de salud. El caso es no hacerse responsable de nada y de hecho tal vez sea mejor así.

El desamparo que padece la homeopatía en cuanto a instituciones que no la apoyan, o la creación de normas legales la hace más caótica, es cierto, pero más cercana a la realidad de las personas.

. Como terapeuta holístico creo que la propia existencia del hombre, es en sí, una enfermedad y digo una enfermedad porque creo que el hombre no ha sabido encontrar una armonía con la tierra y la destruye, al igual que sucede con los virus y las bacterias de nuestro organismo.

Los exceso de información dejan a las personas sin recursos, anulando su posibilidad de defenderse del entorno y eso nos hace cada día más vulnerables y débiles, provocándonos un miedo tan terrible que sólo sabemos actuar con la violencia.

Todo el mundo está lleno de preguntas sin respuesta y eso es un caldo de cultivo para personajes que desde la amenaza, el miedo o la esperanza nos invaden con recetas maravillosas o promesas ambiguas, las cuales nos prometen la salvación de nuestro cuerpo o nuestra alma.

Nos acrecientan el ego haciéndonos sentir seres especiales. Pero no existen tantas respuestas y menos respuestas de otros para nuestra existencia. Crear conciencia del ser, de lo que somos, es la autentica misión de la homeopatía, aceptarnos y reconocer cuales son nuestros límites y no intentar modificarlos ni eludirlos ni superarlos. Somos quienes somos ni más ni menos

A veces esperamos de las medicinas lo mismo, una respuesta divina a nuestra existencia, lo que hace proliferar a los curanderos, sanadores, echadores de cartas, remedios mágicos que nos hagan más feliz la vida cuando realmente somos nosotros los responsables de esa posibilidad. Lo que sucede es que no tenemos recursos para ello, sobre todo porque estamos dominados por el miedo.

Todo es culpa o responsabilidad de los demás, incluso el nacimiento ya que actualmente no se ha de hacer ningún esfuerzo por él, ya no depende del niño o de la madre sino del médico. De ese modo no es de extrañar la actitud de los niños nacidos por cesárea, todo me lo tienen que hacer, yo no he de esforzarme para nada.

La homeopatía requiere un esfuerzo de entendimiento más que de comprensión, valorar los remedios como sujetos llenos de emociones y dolor que buscan dentro de su organismo recursos para enfrentarse a las informaciones físicas, químicas y psicológicas del exterior. ¿Por qué no ver a esta terapia como algo interno, como algo que conocemos, que sabemos cómo fabricar pero que nos faltan los planos?

Los métodos sirven tan sólo como guías, lo que realmente cuenta es el conocimiento de las personas, sus causas, sus deseos, sus miedos, sus angustias, de esa manera sabemos cómo se enfrenta el paciente a la enfermedad y poder darle el remedio más adecuado..

No considero fácil el camino pero tampoco imposible, sólo la atenta observación nos hará encontrar la mejor solución.

Las normas y las leyes tan sólo sirven para ayudarnos no para esclavizarnos.

Lluís Roda i Fábregas

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